Sueños de Irina
La noche se hacia cada vez mas larga hasta mas oscura que el día anterior. Irina contemplaba su memoria a través del túnel de sus recuerdos; serian las nueve y algo más, "todavía es temprano" -pensó-, "ya vendrá" -se dijo a sí misma en voz baja, mientras acomodaba su cuerpo deseoso.
Su memoria quedó transportada al dulce vaivén de sus anhelos, que la llevaban a los brazos de Luciano, y así quedó adormecida, saboreando entre sueños y realidades a medias, la fragancia de ese cuerpo que siempre la buscaba, al que ella se entregaba todo por el todo, sin mezquinar ni un centímetro del suyo. Empezó a soñar despierta, la espera ya no importaba, solo el momento interno de sus ganas, se veía a si misma recostada como una diosa a la ribera de un río, mirando al horizonte de la nada, Luciano se acercaba lentamente y la tomaba por la espalda haciendo fricción con su pecho de hombre sediento, mientras tomaba suavemente su mano haciendo cruces en la palma, para luego subirle por su brazo hasta llegar a sus hombros que tanto la excitaban y él lo sabía. ¡Esos hombros! "Son los hombros mas eróticos que conozco", -susurró Luciano, mientras pasaba una y otra vez su lengua por el hombro de ella. Que delicia para ella sentir ese hormigueo que se trepaba por su dorso desnudo, para luego ir bajando rumbo sur por su espalda, hasta llegar al infinito del nunca jamás... la humedad no se hizo esperar. La dejó pasmada. "¡Luciano...!" -murmuró con los ojos cerrados mientras sentía estremecer su espalda por los lengüetazos que Luciano le profería esta vez-, no se quejó, más bien sonaba a súplica, a ruego ".... así.... así... no te detengas....!".
Luciano sentía su palpitar fuerte, la calentura que Irina le proporcionaba le iban contagiando, en realidad era una reciprocidad, la fogosidad de Luciano la llenó de goce a ella y ésta a su vez devolvió con creces su ardor al cuerpo de Luciano, así, él ardía también hasta quedar rendido a los deseos y placeres de ella, quién adivinando su ansiedad, da un giro leve y lo toma suavemente por los hombros, se inclina lentamente hasta sentir esa boca de fuego rozar su cuello ardiente mientras balancea su cuerpo pegado a él. Luciano no puede resistir y va cayendo de a pocos al compás de ella. Cuando finalmente se ve rendido, los ojos de Irina tropiezan con la grandeza de Luciano, lo tiene ahí, tan cerca...tan fuerte, orgullosamente enhiesto, listo para todo, pidiendo a gritos ser devorado por la fiereza de unos labios carnosos, hambrientos, húmedos...los de Irina. Un rocío tibio sacude la gloria del momento. De pronto siente unas manos que la sacuden y al abrir los ojos mira que Luciano esta parado frente a ella con una mirada errante, reacciona y se da cuenta que estuvo dormida plácidamente, se regocija al saber que ahora recién empezará o ¿terminará? lo que estuvo deleitando entre sueños.


















fenicia dijo
Paso a saludarte
kisses
17 Junio 2009 | 06:18 PM